El psiquiatra Amado Pauletti dijo que la ciudad tiene el modelo más pernicioso de casino, que combina el ingreso sin restricciones y 24 horas de apertura.
No hay un solo modelo de casino. Pero el que funciona en Río Cuarto es el que más adicción al juego genera. Libre acceso, abierto las 24 horas, sin sistema de autoexclusión y repleto de tragamonedas. El cóctel provoca que, tal como lo señalan las estadísticas municipales, las apuestas estén creciendo en las slots y con ellas la ludopatía.
Amado Pauletti, psiquiatra de la Clínica de la Familia, señaló que el modelo europeo es más controlado y, por lo tanto, disminuye los riesgos socio-ambientales de caer en una adicción.
En Río Cuarto la recaudación de las tragamonedas ha crecido un 20,6 por ciento en 2007. La facturación ha sido de 30 millones de pesos el año pasado y por primera vez sobrepasó el techo de los 3 millones de pesos mensuales.
“La adicción al juego tiene particularidades, que son los factores predisponentes que pueden motivar que una persona desarrolle la patología. Como en todas las adicciones, hay factores de personalidad, características biológicas de poco control de los impulsos, cuestiones cognitivas o de aprendizaje.
También hay factores familiares. Pero, además, hay características socioambientales que influyen en el desarrollo de esta patología. Esto es lo interesante porque aquí entra la disponibilidad o el libre acceso, que es lo que nos está pasando a nosotros en Río Cuarto. Hay otras ciudades donde está más regulado el juego”, dijo Pauletti.
En Mendoza, por ejemplo, dentro del mismo casino hay ayuda profesional para quienes muestran síntomas de adicción y hasta se puso en marcha un sistema de autoexclusión para que quienes son ludópatas puedan pedir que no los dejen entrar más.
“El libre acceso es un factor predisponente porque hay una ecuación clara que señala que a mayor disponibilidad, más cantidad de ludópatas vamos a tener. Además hay factores que tienen que ver con el tipo de juego.
Por ejemplo, hay estudios que señalan que las slots son muy adictivas porque el reforzamiento positivo es muy rápido. La persona tiene la respuesta en segundos y recibe estímulos que la hacen reaccionar permanentemente. Distinto es otro tipo de juego por apuestas, como la quiniela, en el que tenés que esperar un día y te da más tiempo de pensar, de reflexionar. Pero las slots desarrollan mucho la compulsividad de la persona”, dijo Pauletti.
Mientras las tragamonedas estuvieron frente a la Plaza Roca, había horario restringido. La apertura se producía al mediodía. Cuando se inauguró el hotel, las slots empezaron a estar disponibles las 24 horas.
“Cuando se trata de un casino-hotel, como el de Río Cuarto, es muy difícil controlar el acceso. Hay que comprender que no hay un único modelo de casino, que se puede restringir el horario y tener control sobre el ingreso”, señaló el profesional.
Las consecuencias de la ludopatía son graves. Comienza como una obsesión con el juego que cada vez insume más tiempo. Empieza a generar problemas con la familia, el trabajo y la economía personal.
“La persona piensa mucho en jugar y desatiende otros aspectos de su vida. Entra, a veces, en actividades ilegales para conseguir dinero, intenta dejar de jugar y no puede. Por último, niega el problema o lo minimiza y entra en una especie de autojustificación para continuar jugando”, manifestó Pauletti.
Una vez que la adicción está instalada, el tratamiento es complejo y lento. “Todo depende del contexto familiar, el nivel socio-cultural y económico de la persona. En primer lugar, debe ir aceptando su problema y, a partir de ahí se van desarrollando estrategias y explorando las causas”, explicó.
Un sondeo que se realizó cuando las slots estaban en el centro arrojó que 6 de cada 10 jugadores son mujeres. Y para las mujeres pedir ayuda profesional es más difícil porque la condena social que recae sobre ellas es más pesada que sobre los hombres.
Pauletti señaló que desde el Estado se podrían lanzar campañas de concientización y de información para que las familias estén alertas.
Opinó que el mayor negocio de las empresas que lucran con el juego está en los ludópatas. Incluso aquí, en la región, hay personas que reciben invitaciones para una cena gratis en el hotel. El gasto en la cena es infinitamente menor al que después termina en las arcas de las tragamonedas.
Según la legislación actual, el proyecto de Gran Scala, el complejo de juego y ocio de Los Monegros, es inviable.
Exigimos al Gobierno de Aragón que actúe con transparencia, propiciando el debate social, escuchando a todas las partes afectadas y recordando que la Ley debe obligar a todos por igual.