Reseñamos un documento de Amnistía Internacional que denuncia algunos de los casos más sangrantes de juguetes y videojuegos ultraviolentos.
Amnistía Internacional ha dado a conocer un documento de elaboración propia en el que denuncia la comercialización de ciertos juguetes de contenidos especialmente violentos.
No hablamos ya de espadas y pistolas, sino de mazmorras e instrumentos de tortura. Juegos que fomentan no ya la violencia y la agresividad, sino la crueldad y el sadismo. El argumento de los juegos que algunos de los fabricantes juguetes proponen para nuestros niños consiste en torturar al enemigo para que revele valiosos secretos o simplemente para disfrutar con su dolor.
Si nos referimos a los videojuegos, los argumentos son todavía más duros. En algún caso se trasciende la violencia y se alcanza el sadomasoquismo con claros tintes sexistas: "a estas arpías vestidas de cuero les encanta el dolor. Adoran los gritos de los torturados y también les gusta experimentar ellas mismas un poco de dolor. Créeme, un par de turnos empleados en la cámara de la tortura pueden hacer maravillas en la tasa de felicidad de una dama...", reza el folleto oficial de uno de estos videojuegos.
Amnistía Internacional denuncia tanto a los fabricantes y distribuidores de estos juegos, por su discutible sentido ético, como a las autoridades, por su pasividad a la hora de poner límites, al menos, al acceso de los menores de edad a este tipo de juegos. Nosotros queremos, también, denunciar a los padres que se desentienden del contenido de los juegos con los que sus hijos se distraen, que se conforman con que el niño esté tranquilo en su cuarto, jugando al videojuego, sin molestar, faltando a su responsabilidad educadora como padres.
Según la legislación actual, el proyecto de Gran Scala, el complejo de juego y ocio de Los Monegros, es inviable.
Exigimos al Gobierno de Aragón que actúe con transparencia, propiciando el debate social, escuchando a todas las partes afectadas y recordando que la Ley debe obligar a todos por igual.